Su hija moría, el no tenía dinero, así que arriesgó todo y esto fue lo que hizo. GRAN REFLEXIÓN!!!

El ayudar a otras personas es una de las formas que nos enseña el mundo que somos humanos que debemos apoyarnos mutuamente. Hoy por ti mañana por mi.

En ocasiones la necesidad lleva a que las personas cometan errores que quizás jamás pensaron que serían capaces de cometer, lo que podría conllevar a consecuencias muy graves. Un ejemplo de ello es lo sucedido el 15 de agosto de 2015, en frenillo-Zacatecas.





Se trata de un robo justificado, por así decirlo, pero veamos si tu justificarías a Jorge Mendoza, quien entró en una farmacia de la localidad y agarró dos frascos de medicamentos, los cuales escondió en su chaqueta y se los llevaría sin pagar, pero el personal de la farmacia se percató de la situación y llamó a la policía, quienes se aproximaron al lugar antes de que el Sr Mendoza lograra huir con los productos sin pagarlos.

Como es de suponer este hombre fue arrestado pero prontamente comenzó a gritar su situación y pedía que lo soltara de inmediato. Pero ¿Cuál era la situación? Tenía en casa a su hija de 4 años con fiebre muy alta desde hace dos días y el no tenía dinero para comprar su medicamento. Sin embargo esto no causó ningún efecto en los oficiales, pues con toda razón alegaban que “un robo es un robo, no se puede pasar por alto y tiene que ser sancionado”.





El hombre siguió con los gritos desesperadamente, hasta que por fin, un oficial decidió chequear las medicinas y se dio cuenta que si eran medicamentos de gran potencia para bajar la fiebre. Este hecho causó que dicho oficial, de nombre Raúl Martínez, apartara al hombre de los demás oficiales, y ahora de manera más intima le pidió que le explicara lo sucedido, a lo que el Sr Jorge explico su versión nuevamente y de la misma manera y además le mostró una fotografía de su hija al oficial.





Raul Martinez más allá de un oficial que buscaba hacer su trabajo, es un ser humano y después de tal historia y una fotografía, solo le quedó sonreír, pero antes hasta unas lagrimas salieron de sus ojos. Después de esto, el oficial, en su mejor calidad de humano, decidió pagar los medicamentos en la farmacia, cuyo precio era alrededor de 400 pesos y además hacerse cargo de la situación.

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